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29/05/2026 22:34 | Liga Nacional

San Isidro cambió el pulso y la final viaja empatada

San Isidro venció a Lanús 90-72 en el segundo juego de la final de la Liga Argentina, igualó la serie 1-1 y ahora la definición se muda al sur bonaerense para el tercer y cuarto punto. Después del golpe emocional, el Halcón respondió con autoridad, ejecución ofensiva y un tercer cuarto que quebró definitivamente la noche.
San Isidro cambió el pulso y la final viaja empatada

En el inicio del partido, San Isidro encontró rápido a Buchaillot para abrir el juego y a Saglietti para estirar a 7-2, pero Lanús no se desordenó de inmediato: Merchant atacó cerca del aro y Whitfield empató en 7 con un triple tras recuperación. Ese primer tramo mostró una final todavía en tensión, con pérdidas de ambos lados y posesiones que cambiaban de dueño sin demasiado margen.

Promediando el cuarto, la primera diferencia real apareció cuando Lambrisca empezó a ganar peso en la lectura y en el contacto. Tras una pérdida de Whitfield, recuperó y convirtió casi de inmediato para el 9-7, y luego sostuvo la ofensiva local con puntos cerca del aro. San Isidro cerró el primer período 23-17, no por una ráfaga descontrolada, sino por haber convertido mejor cada ventaja corta.

San Isidro cambió el pulso y la final viaja empatada

En el comienzo del segundo segmento, el local endureció el partido. Hooper, Saglietti y Eydallin empujaron un tramo de alto impacto que llevó el marcador a 36-21, máxima de 15 hasta ese momento. Lanús sufría porque no podía terminar en la pintura con continuidad y porque cada falta lo obligaba a defender más largo de lo que quería.

Al cierre del primer tiempo, Lanús encontró una reacción útil, aunque todavía insuficiente. Franchino, Sacchi, Henry y Whitfield achicaron una brecha que parecía empezar a romperse, y el 44-36 del descanso dejó la sensación de que el visitante había sobrevivido. San Isidro había sido mejor, pero Lanús todavía tenía partido.

San Isidro cambió el pulso y la final viaja empatada

Cuando amanecía el tercer cuarto, la final tuvo su punto emocional más importante: Reinaudi metió un triple para poner a Lanús a seis, 46-40. Allí San Isidro no dudó. Ortiz atacó el aro, Hooper sumó cerca del canasto, Saglietti volvió a aparecer y Buchaillot clavó un triple pesado para el 58-43. Ese parcial transformó una amenaza visitante en quiebre local.

Desde ahí, el tercer cuarto fue una sentencia: San Isidro lo ganó 25-11 y llegó al último descanso 69-47. Lambrisca administró con madurez, Diotto cerró el período con un rebote ofensivo y doble, y Lanús quedó atrapado entre sus fallos y la necesidad de acelerar. El visitante ganó el último cuarto 25-21, pero ya sin capacidad real de discusión.

San Isidro cambió el pulso y la final viaja empatada

El boxscore explica la diferencia con claridad: San Isidro lanzó 25/37 en dobles, con un 67%, contra el 16/37 de Lanús, apenas 43%. Los dos terminaron 7/20 en triples, pero el local generó mucho mejor juego colectivo: 19 asistencias contra 7. Lambrisca fue decisivo con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos y ninguna pérdida; Buchaillot sumó 19, Eydallin 15 y Saglietti 10 con 4 asistencias.

Lanús pagó caro sus zonas de baja eficacia. Noblega terminó 1/7 de cancha, Reinaudi no pudo anotar en dobles, Henry quedó en 3/9 de campo y Johnson, aunque produjo 11 puntos, falló 7 libres en una noche donde el equipo tiró 19/36 desde la línea. La final queda 1-1, pero el mensaje de San Isidro fue contundente: recuperó el control, cambió el clima y obliga a Lanús a responder ahora en su casa.

Boxscore del partido
Crónica: Pick and Roll
fotos: prensa San Isidro